Valles de Chile
VALLE DEL LIMARÍ

Inserto en la IV Región, su potencial enológico se dio a conocer hace unos años de la mano de sus primeros representantes: unos Chardonnay frescos y mineralizados y unos Syrah perfumados y expresivos. Sus plantaciones jóvenes decoran valles y cerros del Elqui, un sector con una tradición turística inclinada hacia el esoterismo y la astrología.
La región ofrece interesantes opciones para visitar y recorrer sus bondades y maravillas como las ciudades de La Serena y Coquimbo, tremendo eje turístico con restaurantes, hoteles, casino, además de kilómetros de playas semidesérticas y atractivos culturales, como su arquitectura colonial y el viaje mítico a Montegrande, cuna de la Nobel Gabriela Mistral.
Fotografía: Gentileza Viña Tabalí.
VALLE DE ACONCAGUA
Cuenta con una larga historia ligada al vino, tan antigua como la de las familias que lo poblaron y cuyas plantaciones frutales y parrones aún se mantienen.
Las uvas tintas se han cultivado durante largo tiempo, pero nuevas plantaciones costeras muestran que el Valle de Aconcagua tiene también un gran potencial para vinos blancos.
En términos turísticos, además de su tradicional ruta del vino, tiene la ventaja de estar cerca de Santiago y Valparaíso y ofrecer una experiencia enoturística que mezcla historia, cultura y vinicultura, porque junto a los vinos la zona es depositaria de una tradición colonial única.
Entre sus atractivos turísticos se destacan las cabalgatas por los cerros, la pesca con mosca en los altos del río Aconcagua y las bajadas en rafting, además de la variada oferta gastronómica para deleitarse con especialidades de la zona. Lugares imperdibles de conocer son la Serranía del Ciprés y el parque San Francisco de Los Andes.
Fotografía: Gentileza Viñedos Seña.
VALLE DE CASABLANCA

Las primeras parras se plantaron a mediados de 1980 y rápidamente provocaron un cambio en la historia vitivinícola del país. Desde entonces la antigua planicie costera en medio de la ruta que une a Santiago con Valparaíso se transformó en “zona de vinos blancos”, crujientes y frescos, pues por las características de suelo y clima se dieron a conocer Chardonnay y Sauvignon Blanc de muy buen nivel.
En poco más de una década el Valle de Casablanca pasó a ser un atractivo polo turístico de la región, acaparando el segundo lugar en el número de visitas anuales. Cuenta con denominación de origen y su ruta del vino es una forma de propulsar el enoturismo.
El aporte de los restaurantes de viñas ha constituido un impulso indiscutible a este mercado ofreciendo cocina de autor, sala de degustación y tienda de vinos, entre otros servicios.
Fotografía: Gentileza Loma Larga Vineyards.
VALLE DE SAN ANTONIO / LEYDA

En esta nueva región vitivinícola las parras se encaraman por los ondulados lomajes de la zona hasta llegar a escasos kilómetros del mar para ofrecer blancos finos, de acidez crujiente y gran frescor mineral, y exquisitos tintos especiados.
La historia de San Antonio es reciente pero en ese corto tiempo ya ha demostrado ser especial para Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc.
Por su parte, Leyda ofrece interesantes experiencias vitivinícolas que invitan a la apacibilidad y bienestar en los campos chilenos.
Fotografía: Gentileza Viña Casa Marín.
VALLE DEL MAIPO

Es una de las zonas más tradicionales para la vinicultura en Chile. En el Valle Central crecieron y se adaptaron las primeras cepas viníferas traídas por los conquistares españoles. Allí, amparadas por un clima mediterráneo y las condiciones de los suelos en los faldeos de la Cordillera de Los Andes y de la Costa, dieron vida a los primeros mostos.
De sus tierras nacen muchos de los grandes vinos que produce el país, especialmente un Cabernet Sauvignon que sobresale con su intenso color y delicados aromas, además de su increíble capacidad para retener minerales y ofrecer nuevas potencialidades para el Syrah y el Chardonnay.
Por sus ventajas naturales (cercanía con la ciudad de Santiago, variedad de estilos enológicos y amplia oferta de hoteles y restaurantes) el turismo lo tiene por añadidura, siendo el valle que acapara el mayor número de visitas anuales.
Lugares típicos para conocer son la Isla de Maipo, destacada por su tradición criolla y su esencia rural, y la Calera de Tango, que resalta por sus edificaciones de los tiempos de la Colonia, entre otros atractivos turísticos.
Fotografía: Gentileza Viña Carmen.
VALLE DE COLCHAGUA

Es una de las regiones vitivinícolas más conocidas de Chile, destacada por sus corpulentos Cabernet Sauvignon, Carménère, Syrah y Malbec.
Con más de 500 años de historia, Colchagua es el corazón de la cultura y tradiciones del campo chileno, inserta en un hermoso paisaje rodeado por cerros que conservan la flora y fauna nativa, con la imponente Cordillera de Los Andes como marco de fondo.
La cultura tradicional criolla cumple un rol turístico relevante. Chimbarongo y Lolol son algunas de sus localidades típicas donde se puede apreciar la arquitectura colonial y el pasado arqueológico de la ciudad.
Como paquete turístico, es el valle más codiciado por su variada oferta vitivinícola, gastronómica y hotelera. Además, se destacan la tradicional fiesta de la vendimia y el Tren del Vino.
Fotografía: Gentileza Viña Los Vascos.
VALLE DE CACHAPOAL

A menos de 100 kilómetros de Santiago, este valle se encuentra protegido por los cordones montañosos de Los Andes y la Costa y cuenta con dos áreas viníferas diferentes. La primera, pegada a los cerros de la Cordillera, en donde se producen Cabernet Sauvignon; la segunda, influenciada por la brisa marina que ingresa al valle debido a la baja altura de la Cordillera de la Costa y que mantiene frescos los viñedos, ideal para el Carménère y Merlot.
Infinitas son las opciones para conocer y disfrutar, con Rancagua como eje turístico y capital histórica, con su Museo Regional y el lago Rapel, un hermoso entorno natural donde se pueden practicar deportes náuticos. Además, su ruta del vino ofrece diversas alternativas de esparcimiento como cabalgatas, asados al aire libre y mountain bike.
Fotografía: Gentileza Viña Gracia de Chile.
VALLE DE CURICÓ

Curicó es la tercera región vitivinícola más grande de Chile, siendo la viticultura su primera actividad.
Los viñedos de este valle se caracterizan por la diversidad de suelos y clima que le permiten obtener una mayor variedad de cepas tintas y blancas: Cabernet Sauvignon, Merlot, Carménère, Malbec, Syrah, Pinot Noir, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Viognier y Riesling, entre otras.
Los Queñes, el Parque Nacional Radal Siete Tazas, la arquitectura y monumentos históricos de la ciudad son algunos de sus recursos turísticos. Los diversos circuitos por las viñas mezclan tecnología y tradición, presentando los procesos de vinificación, sus bodegas, casas patronales y parques con años de antigüedad.
Hitos importantes en su historia turística son la concurrida fiesta de la vendimia, la cual se celebra cada año durante el mes de marzo y su rica y variada gastronomía local.
Fotografía: Gentileza Ruta del Vino Valles de Curicó.
VALLE DEL MAULE

Ubicado en la parte más austral del Valle Central, cuenta con una tradición vinícola que se remonta a la época de la Colonia. Sauvignon Blanc, Chardonnay y Viogner, en cepas blancas y Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Carignan y por supuesto Carménère, en tintas, son las variedades que se producen en este extenso valle.
Poseedor de una fauna y flora abundante, es un valle turístico por naturaleza, aunque esta actividad relacionada con la industria del vino es reciente. No obstante, su ruta del vino es gestora de muchas iniciativas, como catas de vino o degustaciones. Emblemáticas son la Fiesta del Vino y la Noche del Carménère.
La Reserva Nacional Altos de Lircay y los volcanes Los Descabezados y el Quizapú son interesantes propuestas para disfrutar de la naturaleza, además de su gastronomía variada y rica en platos típicos de la zona.
Fotografía: Gentileza Viña San Pedro.
VALLE DEL BÍO BÍO

Se caracteriza por sus suelos volcánicos y valles en medio de bosques nativos, testigos de las plantaciones de viñedos de Chardonnay y Pinot Noir. La viticultura allí requiere de más paciencia, destrezas y nervios que en cualquier otro valle. Pero algunos osados se han atrevido a invertir y están plantando variedades de clima frío, que resultan excitantes, de fresca y natural acidez.
Casi todos sus atractivos están ligados al mar y es una importante capital regional y centro cultural, universitario, industrial, comercial y financiero.
Fotografía: Gentileza Viña Agustinos.